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¿Quién paga los impuestos?

La evasión y el fraude

Todas las personas que viven en la gran casa que es el Estado tienen que pagar entre todos los gastos comunes de esa casa, es decir: todos los ciudadanos tienen que pagar los impuestos. Pero hay personas que no se comportan como buenos ciudadanos. Hay personas que no pagan los impuestos que les corresponden. Se les llama "defraudadores".

Esto es una injusticia, porque estas personas utilizan los bienes y servicios públicos, igual que todos los demás. Y, sin embargo, no han aportado el dinero que les correspondía entregar para pagarlos.

Como estas personas no han pagado su parte, el Estado (que como ya sabemos incluye Comunidades Autónomas y Ayuntamientos) tiene menos dinero para los servicios públicos y, entonces, sólo tiene dos opciones. O bien proporciona menos servicios públicos de los que se necesitan, con lo que todos salimos perjudicados. O bien, si quiere proporcionar los servicios públicos que se necesitan, tiene que pedir más dinero a los ciudadanos, con lo cual los que pagan correctamente sus impuestos tienen que ingresar más dinero por lo que otros usan y no pagan.

Hay gente que defrauda de muchas maneras. Los hay que pagan una parte, pero no todo lo que les corresponde. Se creen que así no se va a notar que han aportado menos de lo que debían. También hay gente que, directamente, no paga nada. Se creen que las administraciones públicas y los demás ciudadanos no se van a enterar.

Puede que, al principio, no se note, o que los demás no se enteren. Puede que se crean que han conseguido engañar al Estado. Pero ellos saben que lo que hacen está mal. No están engañando al Estado, a su Comunidad Autónoma o a su Ayuntamiento. Están quitando una parte de lo que les corresponde a todos los ciudadanos, incluidos a ellos mismos. Ellos saben que se están comportando como personas egoístas e insolidarias y que están engañándose a sí mismos y a los demás.

Además, tarde o temprano, todos los engaños se acaban descubriendo. Cuando se les descubre, buscan excusas para disculpar su comportamiento. Pero no les sirve de nada porque, al final, tendrán que pagar lo que les correspondía y, además algo más, porque se les pone una multa.

Tienen que pagar lo que les correspondía y, además algo más, porque se les pone una multa.

El Estado tiene la obligación de defender los intereses de todos los ciudadanos. En particular, tiene que defender los intereses de los buenos ciudadanos que sí pagan los impuestos que les corresponden. Y, por eso, no puede tolerar estos engaños y estas conductas egoístas e insolidarias. Por eso, la Agencia Tributaria y las Administraciones Tributarias autonómicas y locales tienen que comprobar el pago de los impuestos de todos los ciudadanos. Y a los que incumplen sus obligaciones tributarias, porque pagan menos de lo que deben o no pagan, se les exige el dinero que no han aportado a la colectividad y, además se les sanciona.

También actúan mal y en contra de la ley, los que abusan de los bienes y servicios públicos, pagados con el dinero de todos y puestos a disposición de los ciudadanos para beneficio común. Los que abusan, destrozan o utilizan mal los bienes y servicios públicos también están causando un perjuicio a todos los demás, porque el Estado, su Comunidad Autónoma o su Ayuntamiento, tendrá que gastar más dinero del que debería por causa de la conducta egoísta, insolidaria e incívica de unos pocos.